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  • Fecha Última actualización: 04/03/2008
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Errenteria

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Errenteria Contemporánea (II) 

Trabajadoras en la fábrica de galletas Olibet a comienzos de siglo
Trabajadoras en la fábrica de galletas Olibet a comienzos de siglo
Los siglos XIX y XX: la industrialización y el medio actual

En la campiña encontramos huertas para la producción de hortalizas y verduras, cultivos como el trigo, que se abandona a inicios de este siglo, praderas para alimentación del ganado, manzanales para la producción de sidra, helechales para cama del ganado y posterior producción de abono, bosquetes para extraer leña, etc. De todos estos espacios destinados a distintos productos dependen el hombre y sus animales domésticos, de los que obtiene fuerza de trabajo y alimentos. La venta de alguno de los productos permitía completar los ingresos.

Errenteria conserva muy pocos caseríos con elementos arquitectónicos anteriores al siglo XIX. En 1873, durante la II guerra carlista, se produjo la quema de 41 caseríos. Dos siglos antes, en 1638, las tropas francesas habían arrasado el municipio, dejando sólo 11 casas en pie. Recordemos que la situación fue tan desastrosa que se pensó edificar una nueva Errenteria en Basanoaga, junto a Molinao.

La situación medioambiental de Errenteria a fines del siglo pasado era bastante similar a la actual. El paisaje se encontraba ya definido por la acción de tres principales componentes; una población industrial en expansión, el caserío y su paisaje de campiña, y el mantenimiento de una importante riqueza forestal.

La fauna no deseada por el ser humano había sido prácticamente eliminada. Podemos señalar cómo en 1814 Oiartzun invitó a los municipios vecinos "para que se dedique un día a la semana a la caza del lobo", fecha a partir de la cual no se vuelve a tener noticias de este animal. Es también en esta época cuando surge la figura del alimañero. Así, Errenteria y Altza contrataron en 1891 a uno de ellos, procedente de Zaldibia, para que cazara alimañas en San Marcos, dando muerte a varios zorros, concretamente 5 machos y 7 hembras, que acabaron sus días envenenados con estricnina.

A la desamortización se unió otro suceso de enorme significación en la situación forestal del siglo actual. Las enfermedades de la tinta del castaño y del chancro y oidio del roble, afectaron en el cambio de siglo contundentemente a los bosques. Hacia 1900, la desamortización y las enfermedades habían reducido a la mínima expresión los antaño ricos bosques de Bizkaia y Gipuzkoa. Se impulsó la idea de que era necesario volver a forestar, y se produjo la expansión del Pino insignis.

Esta especie fue traída a mediados del siglo pasado a Lekeitio por Adan de Yarza. Su rentabilidad económica, frente al roble y haya, era muy superior. Mientras estas especies necesitan más de 100 años para poder ser taladas, el pino radiata o insignis sólo necesita entre 15 y 30 años. El fuerte sector papelero, su principal impulsor, necesitaba una materia prima de fibra larga y barata .

El resultado final es su fuerte implantación en el paisaje actual del País Vasco cantábrico y de Errenteria en particular. Paisaje que nos resultaría desconocido sin la presencia de las manchas verde-oscuras del pino insignis. En los terrenos comunales de Errenteria, el pino insignis y otras especies exóticas han sido plantadas sustituyendo en parte a antiguos robledales y hayedos. Actualmente algunas parcelas de pino, tras su tala, están volviendo a plantarse con sus ocupantes originales.

Otro suceso configurador del medio actual de Errenteria ha sido su desarrollo urbano. Con el desarrollo industrial las zonas urbanas alcanzan una gran importancia, ya que juegan el papel de zonas dominantes sobre el resto del territorio. El gran consumo de materias primas y alimentos que precisan, hace que las ciudades influyan en las zonas rurales reclamando un aumento en la producción de éstos. Las zonas rurales responden transformando sus antiguos sistemas de producción, de los que comienzan a ser propietarios, con el fin de mejorar sus rendimientos.

En Errenteria los caseríos, que antes procuraban obtener el mayor número de productos, comienzan a buscar una orientación más simple y más especializada a su producción. Se producen menos cosas pero en mayor cantidad. Para ese aumento de producción es necesario recurrir a todo tipo de ayudas externas al propio caserío. Antes un caserío se bastaba con la energía del sol, la leña, la tracción animal y mucho trabajo. Hoy necesita gasoil, electricidad, motoazadas, motosierras, transporte para vender su producción y abonos químicos, herbicidas y pesticidas para aumentarla todo lo posible. De este modo el paisaje varía; aparecen los pinares con sus pistas, sus matarrasas y sus incendios, aumentan los pastizales, los helechales ya no tienen tanto interés con los nuevos establos y los abonos químicos, los setos y bosquetes, únicos refugios de fauna silvestre, desaparecen para ampliar las fincas, etc.

De este modo ha quedado configurado el medio humanizado con que cuenta hoy Errenteria. La especie humana ha ido modificando aquel medio natural que encontró tras la glaciación con objeto de mejorar su calidad de vida. Mejora con sus más y sus menos, ya que se ha basado en objetivos a corto plazo meramente monetarios y materiales, originando numerosos problemas ambientales que todos conocemos. Bajo esos criterios se ha ido generando un paisaje humanizado muy variado. En Errenteria encontramos la práctica totalidad de medios que puedan darse en el País Vasco Atlántico: desde la gran humanización del casco urbano hasta los bosques seminaturales de Añarbe, pasando por un medio tradicional de campiña, todos ellos con elementos naturales y culturales de gran interés. Esta diversidad viene originada por los variados productos que el hombre le ha ido exigiendo al medio durante siglos; habitación, caza, suelo para cultivar, materias primas, etc. Hoy en día le exige un nuevo producto: su disfrute como un importante componente en nuestra calidad de vida y en la de las futuras generaciones a las que no podemos sustraer los valores naturales y culturales que se han conservado, y que debemos seguir conservando y mejorando. Pero para ello lo primero que debemos hacer es conocerlos.


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